jueves, 25 de septiembre de 2008

Tu Marca

Otro domingo al borde de caer donde apuñalan los recuerdos, sobre todo esos que te marcan la piel. Habíamos llegado a un punto de conexión que solo mirarnos era sabernos. Esa noche tenia un encanto especial, lo recuerdo por la condensación del aire. Habías llorado por una perdida familiar y sabia que debía consolarte, y así lo hice. Te abracé y te lleve a mi cuarto, nos acostamos y hablamos de la muerte como otras veces pero cada vez mas presente. Estabas muy angustiada y temblando me dijiste esa boludez de que si yo me moría te morías conmigo. Te bese dulce y me correspondiste. Siguieron las caricias y sin hablar nos sacamos la ropa. Me excitaba lo que estaba pasando y lo sabias. Empezaba a llover y con los cuerpos desnudos era inevitable el desenlace. Nos rodeaba un aire macabro esa noche, vos seguías llorando y compartíamos esa mirada aún fresca de muerte. Te sugerí de parar y en respuesta, sin hablar, bajaste a mi sexo y te sentí como nunca en tu misión. No podía verte la cara la tapaba tu pelo, solo sentía las estocadas que me propinabas y el calor de tus lágrimas. Cada vez más fuerte me comiste y me mordiste hasta que me cortaste con tus dientes y apareció la sangre como ingrediente que sellaría nuestro acto. Me dolió el corte, grite y te dije suave que pares. No lo hiciste. En cambio levantaste tu cabeza y me miraste. Me miraste con la naturaleza de tu alma. Me miraste con tu cara pálida, tus ojos brillosos, con el marco negro que dibujaron tus lágrimas. Me miraste como el vampiro que se alimenta con su boca llena y coloreada. Me miraste.
Seguiste con tu labor. Deje la realidad y entre en la vida y aunque la herida era profunda, no sentía dolor. No pude aguantarme un segundo más y te di lo que querías. No dejaste huellas, limpiaste todo con tu lengua fiel. Solo quedo el estigma.
Después de ese día pareció que nada hubiera pasado, me esquivabas si te hacia algún comentario. Seguro no eras vos esa noche, quizás fue el regalo del alma que te dejaba. No lo sé.
Al tiempo nos dejamos.
Hoy llevo tu marca, esa que me hizo subir un peldaño más de la ladera.

4 comentarios:

Princesse Sadique dijo...

a veces en intentos de desollar partes marcadas de piel con hojas de fuego purificador, quedamos a mitad de la parca y del fénix,
y quedamos hechos una masa informe y repulsiva de carne.



y lo peor es que no tenemos a quien culpar.



PD: me gusta este blog.

Princesse Sadique dijo...

porque al tener el aviso de contenido adulto no registra la dire. Cdo te dice q no se puede agregar, igual te queda, y ahí le cambiás el nombre y tenés acceso directo al blog.


PD: te conozco?

Bestia dijo...

Eros y Thanatos conviviendo en letras violentas.

Sangre y sexo, poiesis en algos que sienten, psicosis en otros.

Sutil combibación, delirante.

Simulación dijo...

Muchos caminos encontrados en este lugar...